domingo, 5 de junio de 2016

EL VOTO ES SOBERANO, Y PUNTO


Creo que el voto es soberano. Al margen de si lo dicen o no las normas que regulan nuestro contrato social. Creo que lo es[1]. Es soberano, y punto[2].

Ese minuto (60 segundos)[3] que permanecemos en la cámara secreta, somos soberanos, cada uno de nosotros, sin distinción alguna -realmente, sin distinción alguna-, constituimos el soberano. El que manda, el que ordena, el que decide, el que su voluntad es ley sagrada. El legítimo. Eso que llamamos pueblo, y que en una democracia es quien detenta el poder, realmente lo somos durante esos 60 segundos que la ley nos permite permanecer en la cámara secreta.

Debería de llamarse “CÁMARA SAGRADA”, porque es sagrada, y nadie ni nada, puede ni debe interrumpir. Absolutamente nadie, nada[4]. Ese momento es sacrosanto, lo más santo y puro y supremo que uno pueda imaginarse en este perverso mundo colmado de intereses macroeconómicos que todo lo pueden –precisamente, porque todo lo pueden-, todo lo escupen, pisotean e intoxican. Por ello, la cámara secreta, es un pequeño espacio aislado del mundo exterior. En este espacio, y durante este minuto, eres el REY DEL UNIVERSO. Date el lujo de tomar tu propia decisión, sin consultar a nadie.

Desde esta mirada, carece de validez y coherencia, todo discurso que pretenda inducir tu voto. Carece de valor, todo discurso que busque venderte la idea que tu decisión en aquella cámara secreta, puede ser objeto de ser considerada correcta o incorrecta. Es falso. Es mentira. Es mezquino.

Tu decisión en la cámara secreta, sea la que sea, es soberana. No puede equivocarse, no es susceptible de equivocarse. Tu voto, es soberano. Es ley. Es mandato. Es supremo.

Que tu voto por la opción tal, es equivocada, dicen. No escuches. ¡IGNORA!

Que tu voto en blanco, favorece a una determinada opción, dicen. No escuches. ¡IGNORA!

Que tu voto viciado, no es responsable dicen. No escuches. ¡IGNORA!

Que no sabes votar, porque eres analfabeto, dicen. No escuches. ¡IGNORA!

Que no sabes votar, porque eres ignorante, dicen. No escuches. ¡IGNORA!

El voto es igual[5]. Todos los votos son iguales. Ninguno vale más que otro. Seas profesional o no lo seas, seas joven o adulto, hombre o mujer o de cualquier otro género, blanco o negro, rico o pobre, etc. Los votos tienen el mismo valor.

Créelo, tu voto es soberano, y solo es tuyo. No puedes equivocarte.

El voto informado, NO EXISTE. El voto responsable, NO EXISTE, el voto correcto, NO EXISTE.

¡Todos los votos son iguales!



1 Pero las normas lo establecen. Y protegen la soberanía del voto. La inducción al voto, por ejemplo, es un acto punitivo. En el Artículo 2º de la Ley Orgánica de Elecciones Ley N° 26859, leemos: “El Sistema Electoral tiene como finalidad asegurar que las votaciones y los escrutinios traduzcan la expresión auténtica, libre y espontánea de los ciudadanos, y sean el reflejo exacto y oportuno de la voluntad del elector expresada en las urnas por votación directa y secreta”.
2 Artículo 176° de la Constitución Política del Perú: “El sistema electoral tiene por finalidad asegurar que las votaciones traduzcan la expresión auténtica, libre y espontánea de los ciudadanos; y que los escrutinios sean reflejo exacto y oportuno de la voluntad del elector expresada en las urnas por votación directa”.
3Artículo 261° de la Ley Orgánica de Elecciones Ley N° 26859.
4 Artículo 257° Ley N° 26859: “La cámara secreta es un recinto cerrado, sin otra comunicación al exterior que
la que permita la entrada y salida al lugar donde funciona la Mesa de Sufragio. Si el recinto tiene, además, otras comunicaciones con el exterior, el Presidente las hace clausurar, para asegurar su completo aislamiento”.
5 “El voto es personal, igual, libre, secreto y obligatorio hasta los setenta años. Es facultativo después de esa edad”, según el artículo 31° de la Constitución Política del Perú (CPP). Las características del voto, también se indican en el Artículo 7º de la Ley Orgánica de Elecciones Ley N° 26859.

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