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martes, 13 de octubre de 2020
viernes, 1 de mayo de 2020
jueves, 8 de agosto de 2019
jueves, 1 de agosto de 2019
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domingo, 16 de diciembre de 2018
sábado, 15 de diciembre de 2018
lunes, 9 de enero de 2017
viernes, 10 de junio de 2016
domingo, 28 de febrero de 2016
domingo, 14 de febrero de 2016
LA CALIDAD EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR UNIVERSITARIA (II)
En la Política de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior Universitaria, publicada el 26 de setiembre de 2015, se consigna la definición de calidad de la educación universitaria: “La calidad se define como el grado de ajuste entre las acciones que una universidad, programa académico o carrera lleva a cabo para implementar las orientaciones contenidas en su misión y propósito institucional y los resultados que de estas acciones consigue”.
Y el 24 de noviembre del mismo año, se publica la matriz de las condiciones básicas de calidad (CBC), que son 08. Una de estas CBC, es Líneas de Investigación a ser desarrolladas. Ésta condición contiene 03 componentes y 08 indicadores.
Los componentes son: (1) Líneas de investigación, (2) Docentes que realizan investigación, y (3) Registro de documentos y proyectos de investigación.
El primer componente implica no solo la existencia de líneas de investigación debidamente normadas y la existencia de un Órgano Universitario de Investigación; sino, presupuesto asignado a la investigación, así como un código de ética y políticas de protección de la propiedad intelectual.
El segundo componente, indica que la universidad debe contar con un padrón de docentes investigadores, registrados en el Directorio Nacional de Investigadores e Innovadores (DINA), que es una base de datos creada por el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (CONCYTEC). Para ser parte de esta base de datos, se necesita cumplir con ciertos requisitos que lo acrediten al inscrito, como investigador.
Y el tercer componente, tiene que ver con que la universidad cuente con documentos de investigación y publicaciones científicas, en el Repositorio Nacional Digital de Ciencia, Tecnología e Innovación de Acceso Abierto de CONCYTEC, denominado Acceso Libre a Información Científica para la Innovación (ALICIA), regulado el 5 de junio de 2013, mediante Ley N° 30035.
Concluyendo, el quehacer investigativo, es una de las condiciones que toda universidad debe cumplir a fin de considerar su servicio prestado, como un servicio de calidad. ¿Pero qué es investigación? Ya contamos con una definición: “Investigación es todo aquel estudio original y planificado que tiene como finalidad obtener nuevos conocimientos científicos o tecnológicos, la que puede ser básica o aplicada”. (Decreto Supremo Nº 006-2016-EF; publicado el 23 de enero de 2016).
Es relevante dos características en esta definición: originalidad y planificación; y obviamente, puede ser de 02 tipos: teórica (básica) o práctica (aplicada). Por supuesto, tiene la finalidad de “obtener nuevos conocimientos”, por lo tanto, la originalidad, es fundamental.
domingo, 7 de febrero de 2016
EL PLAGIO ES UN ASUNTO DE PROPIEDAD
El
plagio es una acción que puede evidenciarse con total transparencia, y sin
lugar a dudas. No es un hecho nebuloso, o un entretejido que no permite su
identificación, o que amerita de expertos y especialistas a fin de determinar
su cometido, y mucho menos es un tema exclusivo de los académicos o de
instituciones académicas. Lo mismo que un crimen no es solo interés de la
Policía, o la evasión tributaria es solo de interés de la SUNAT, o que una
epidemia es solo de interés del Ministerio de Salud.
El
plagio es un asunto de interés de la ciudadanía, en todo caso, debe serlo. Y para
detectarlo o identificarlo, no se precisa de la intervención exclusiva de una
institución educativa o de una comunidad de científicos o de instrumentos
sofisticados para detectar material microscópico.
Si
yo escribo “Perú es un proyecto en
marcha que demanda del concurso de toda las personas que ocupan su territorio” y
lo publico en una edición X, y alguien lo transcribe y no cita de acuerdo a
alguna de las normas de publicaciones, entonces está cometiendo plagio. Es una
omisión de la cita, sí; olvidó citarlo, sí; desconoce las normas de publicaciones,
sí; pero es plagio. No tiene otro nombre más que plagio.
Y
para detectarlo no necesito del auxilio de ningún experto, ni siquiera de un
software antiplagio; con el acceso a la tecnología de hoy en día, basta con
dominar a nivel usuario una computadora y conectada a internet. Lo que haría un
software antiplagio, es economizar tiempo.
En
suma, el plagio es un asunto de propiedad, de propiedad intelectual. Es un
atentado contra una propiedad, en este caso, de ideas escritas; es hurto, es
sustracción indebida de algo que pertenece a otro, es apropiación ilícita. ¿De qué
se trata? De ser original.
Y
así lo explica la Asociación Americana de Psicología APA (2010): “… existen
principios éticos y legales básicos que subyacen en toda investigación y
escrito académicos. Estos principios tradicionales están diseñados para
alcanzar tres objetivos: (1) asegurar la precisión del conocimiento científico,
(2) proteger los derechos y las garantías de los participantes en la
investigación, y (3) proteger los derechos de propiedad intelectual.”.
¿Y
qué debo hacer cuando transcribo un texto de otro autor para no ser acusado de
plagio? Es simple: citar. Entre otras cosas, de acuerdo a las Normas APA, debe
usarse comillas: “Se deben usar comillas para indicar las palabras exactas de
otro. Cada vez que parafrasee a otro autor (resuma un pasaje o reacomode el
orden de una oración y cambie algunas palabras), necesita darle crédito a la
fuente en el texto”. Y luego, entre paréntesis, indicar el autor, y el año de
la publicación. Además, indicar la fuente en el encabezado “Referencias”, al
final de la publicación, considerando ciertos datos.
viernes, 22 de enero de 2016
miércoles, 16 de septiembre de 2015
domingo, 28 de junio de 2015
LA TRIANGULACIÓN
Guía práctica de la TRIANGULACIÓN como técnica de validación de la investigación científica que utiliza métodos cualitativos para la construcción de sus datos e interpretación de sus resultados.
domingo, 14 de junio de 2015
lunes, 1 de junio de 2015
sábado, 1 de marzo de 2014
EL MARCO TEÓRICO. UNA LECTURA CUALITATIVA
Todo proceso de investigación
científica (sistemática, deliberada y guiada) tiene un punto de partida que es
la observación, descripción e interpretación de una situación a la que
otorgamos el carácter de “problema”. Esto es, tiene la susceptibilidad de ser
transformada a fin de satisfacer determinadas necesidades de un grupo humano
específico.
(Incluso, algunos autores, como
Gérard Fourez, cuestionan a la observación como punto de partida de la
investigación, en el sentido que para aproximarse a un objeto de estudio, está
el investigador y sus esquemas previos —interpretaciones— que lo llevan a
interesarse en él; en esta lógica, el punto de partida es, o son, los intereses
particulares del investigador, o los intereses particulares de algún agente o
colectivo que subvenciona la investigación. Rafael Ávila —2003—, en este
sentido, revela que “un proyecto de
investigación no es solamente un proceso de construcción de conocimientos, es
también un proceso de construcción de un equipo encargado de llevarlo a buen
término”).
Precisamente, esta descripción
e interpretación, se sostiene en, y utiliza cualidades que consideramos propias
de nuestro objeto de estudio, al cual, lo diferencian y particularizan en
referencia a otros similares ubicados en otros contextos.
Estas cualidades otorgadas al
objeto de estudio, nos aproximan a un conocimiento cada vez más preciso de su
naturaleza, al permitirnos percibir sus manifestaciones, modificaciones y
factores o elementos que intervienen en su existencia (estructura y complejidad).
Así, nuestro objeto de estudio, se convierte, automáticamente, en un fenómeno
medible, cualitativa o cuantitativamente, o ambas a la vez. Y si es medible, es
cognoscible; y si es cognoscible, por lo tanto, es modificable.
De hecho, en el proceso de
descripción e interpretación —caracterización— del objeto de estudio, se
encuentran inmersos, esquemas conceptuales y teóricos, ineludibles, e incluso
previos, que ameritan manifestarlos a fin de que otros agentes no
necesariamente involucrados directamente en el proceso, puedan entender y
conocer al objeto de estudio, y por ende, al proceso mismo de la investigación
cualitativa.
Como apuntaba Thomas Kuhn
(1962), “Lo
que ve un hombre depende tanto de lo que mira como de lo que su experiencia
visual y conceptual previa lo ha preparado a ver”; así
también, Alonso Tobón (2001), escribió que “el
proceso de conocimiento no es una simple y pasiva contemplación de la realidad,
pues ésta sólo se revela como tal en la medida que poseemos instrumental
teórico para aprehenderla, en otras palabras, poseemos los conceptos capaces de
abordarla”. En esta lógica, Gaston Bachelard (1945) afirma que “lo que llamamos un hecho, ya es un modelo
teórico de interpretación que habrá que establecer o probar”; y Gerard
Fourez (1994), también sostiene que “cuando
observo algo siempre tengo que describirlo. Para lo cual utilizo una serie de
nociones que ya tenía antes”.
Puede
sostenerse entonces, que un objeto de estudio, forma parte ya de un esquema
conceptual y teórico, el que le provee de ciertas características y
dimensiones, las mismas que nos facilitan su observación e identificación,
comprensión y medición de sus diversas manifestaciones. En esta actividad no
está exenta la mirada particular del investigador o de los investigadores, con
todos sus esquemas, paradigmas, experiencias, creencias, prejuicios, temores y
anhelos, que ello supone. En esta perspectiva, Q. Gibson (1964), nos recuerda
que “el conocimiento empírico que podemos
conseguir de los pensamientos y sentimientos de los demás depende, en una
palabra, de las generalizaciones de nuestra propia experiencia”.
Al
caracterizar el objeto de estudio, es decir, utilizar determinadas variables e
indicadores para definirlo o delimitarlo en un espacio y tiempo determinados, estamos
configurando y difundiendo el respectivo marco teórico conceptual, el mismo,
que sostiene y explica su presencia. Y a partir del cual, nos vamos
aproximando, conociéndolo más y más, interviniendo en su naturaleza a fin de
modificarlo con propósitos y objetivos ya definidos con anterioridad, pero a la
vez, susceptibles de ser adecuados —modificados— durante el proceso, hasta el
punto que nos conceda una coherencia, pertinente con nuestra lógica de
investigación.
Como
nos recuerda Wilfredo Carr (1990), citado por Gregorio Rodríguez Gómez y otros
(1999), “Los investigadores actuales son
plenamente conscientes de la importancia de la teoría en la investigación y
emplean una amplia gama de perspectivas teóricas para guiar la realización de
su trabajo”, y Miles y Huberman (1994), señalan que “un marco conceptual describe y/o explica, ya sea gráfica o
narrativamente, los principales aspectos que serán objeto de estudio en una
investigación cualitativa, así como las posibles relaciones que existen entre ellos”.
El
marco teórico conceptual, entonces, se convierte en, es, un elemento
fundamental en todo proceso de investigación, mucho más, si es de tipo
cualitativo; porque en este tipo se considera que el investigador forma parte
del objeto de estudio. Observa y es observado —se observa a sí mismo—. La
cultura del investigador, lo acompaña en todo momento; le es inherente, le
pertenece, es él. Lo mismo que, y mucho más evidente, cuando investiga
cualitativamente. Está en el objeto de estudio, y el objeto de estudio está en
él. “Por medio de la teoría intentamos
satisfacer nuestra necesidad humana de aportar explicaciones de nuestra
existencia como individuos y como especie”, señala acertadamente, Gregorio
Rodríguez Gómez y otros (1999).
Considerar
que la consulta de otras experiencias referidas a nuestro objeto de estudio
(antecedentes bibliográficos), la elaboración y precisión de conceptos
elementales (base conceptual o definición de términos básicos) y el estudio de
teorías pertinentes (base teórica); constituye lo que denominamos el marco
teórico conceptual, el cual cumple la función fundamental de presentar a
nuestro objeto de estudio, como un hecho comprensible y cognoscible en su
totalidad; por lo tanto, modificable de acuerdo a nuestras necesidades e
intereses.
En
suma, elaborar el marco teórico conceptual que dé claras evidencias —no sólo al
investigador o a los investigadores— de la existencia de nuestro objeto de
estudio, es un paso fundamental y previo a la estructuración del plan de
acciones, dentro de la metodología de la investigación-acción.
martes, 16 de julio de 2013
LA INVESTIGACIÓN ACCIÓN PEDAGÓGICA
Esquema sugerido para la presentación del informe final de una investigación-acción:
lunes, 18 de junio de 2012
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